Ansiedad inducida por la relajación:
Por qué la meditación puede desencadenar pánico
Autor: Alex Guru | Tiempo de lectura: 6 minutos

Te sientes fatal. La ansiedad te aplasta por dentro, los pensamientos se disparan en todas direcciones como pájaros asustados. Buscas respuestas en internet y casi todos los gurús te dicen lo mismo: 'Medita. Siéntate, cierra los ojos y observa tus pensamientos.'
Lo intentas. Te sientas, cierras los ojos… y todo se desborda.
En lugar de calma, la ansiedad te engulle por completo. Los pensamientos se vuelven más ruidosos, más intrusivos. Sientes el corazón golpeándote en la garganta. Con demasiada frecuencia, este tipo de práctica no trae paz — desencadena un auténtico ataque de pánico. En cinco minutos ya estás de pie — furioso o llorando — repitiéndote: 'Algo falla en mí, la meditación no me funciona, no tengo remedio.'
Si esto te suena familiar y te preguntas por qué la meditación te pone peor en lugar de mejor — aquí va una buena noticia. No te pasa nada malo. Sencillamente estás usando la herramienta equivocada para la situación.
En este artículo veremos cómo funciona realmente la atención y explicaremos — a través de fenómenos psicológicos bien documentados — por qué la meditación clásica puede ser activamente perjudicial durante el estrés agudo.





