Desde una perspectiva técnica, tu cerebro es un potente bioordenador (para un análisis completo de su arquitectura, consulta el artículo El manual de usuario de tu mente que nadie te dio).
1. Infección:
Los virus penetran a través de los canales de programación social — la crianza, los medios de comunicación, el entorno social — en momentos en que tu «cortafuegos» (el pensamiento crítico) está desactivado: durante la infancia, o en estados de emoción intensa como el miedo o la confianza ciega en la autoridad. (Para entender exactamente cómo las figuras de autoridad y la sociedad eluden tus defensas, lee Por qué discutir es inútil: la mecánica de la infección mental.)
2. Instalación:
Una idea ajena — «el dinero es malo», «hay que encajar» — queda grabada en el directorio raíz del subconsciente y se le conceden privilegios de administrador.
3. Ejecución:
A partir de ese momento, ya no analizas la situación: ejecutas el script de forma automática. Actúas no en tu propio beneficio, sino exactamente como el virus lo prescribe.
4. Autodefensa:
El virus se protege a sí mismo. Cualquier intento lógico de cuestionar el dogma provoca en el huésped una reacción de agresión o rechazo irracional — un error de sistema.