Paso 3
Cómo encontrar alegría en las tareas cotidianas:
la técnica de la «Polinización» y la Ley de Hebb

Encadenamiento de hábitos y memoria emocional:
por qué el cerebro se reconfigura con la repetición
Tu día está formado por cientos de pequeñas acciones automáticas: enciendes el hervidor, te lavas los dientes, abres puertas o contestas el teléfono. Realizamos estas tareas sin pensar, funcionando completamente en piloto automático. Por lo general, estas acciones forman un «fondo gris»: una rutina funcional que no genera ni alegría ni malestar.
Ahora imagina una abeja que vuela de flor en flor. No solo recoge néctar. Cada roce es un acto de polinización, que ayuda a la flor a vivir y dar fruto. La abeja deja un rastro de vida a su paso.
¿Y si pudieras, como esa abeja, «polinizar» tus acciones rutinarias con energía positiva? ¿Y si cada vez que coges el hervidor, abres una puerta o subes unas escaleras, ese momento se convirtiera en una micro-fuente de alegría y tranquilidad? Esta posibilidad, que puede parecer mágica, tiene una base científica sólida. El método que lo hace posible se llama la técnica de la «Polinización».


