Paso 5
Cómo soltar el deseo:
deja de ser esclavo del ansia de dopamina

Por qué deseas lo que ni siquiera disfrutas:
la diferencia entre querer y gustar
Durante casi todo este camino hemos aprendido a encontrar y perseguir nuestros deseos más auténticos. «¡Sigue tu 'quiero'!» ha sido nuestro lema. Y esa ha sido, sin duda, la estrategia correcta: la que nos sacó del desierto del «deber» y la «apatía» para llevarnos al jardín floreciente de una vida plena.
Pero ¿y si, justo en la cima de ese dominio, nos espera un último giro, el más paradójico de todos? ¿Y si la verdadera libertad no está en seguir nuestros deseos, sino en liberarnos incluso de ellos?
¿Y si pudieras alcanzar un estado en el que estás lleno de energía y alegría, pero sin estar apegado a ningún deseo ni a ningún resultado concreto? Un estado en el que eres feliz independientemente de si tus sueños se cumplen o no. Esto es el estado de los «deseos desapegados»: la nota final en la sinfonía de tu libertad.


