Paso 3
Fiebre psicógena: por qué el estrés
puede elevar la temperatura corporal

Cómo distinguir la fiebre psicógena de una infección:
Una guía de seguridad sencilla
Imagina una oruga convirtiéndose en mariposa. Dentro del capullo, su cuerpo pasa por una reconstrucción completa. El tejido antiguo se descompone y surge tejido nuevo. Aunque este proceso da lugar a algo hermoso, desde dentro parece caos, enfermedad y derrumbe.
A veces, durante un trabajo interior muy intenso y profundo, nuestro cuerpo físico puede vivir algo parecido — aunque mucho menos drástico — su propia «transformación». De repente, sin motivo aparente, puede subir la temperatura, sentir una extraña sensación de «combustión interna» o notar que la piel se vuelve hipersensible.
La primera reacción ante estos síntomas suele ser el miedo. «¡Me estoy poniendo enfermo! ¡Algo va mal». Corremos a tomar medicación e intentamos suprimir estas señales «extrañas». Pero ¿y si esto no es una enfermedad? ¿Y si son señales de un profundo «reinicio» y proceso de sanación en tu cuerpo? En este Paso aprenderemos a distinguir una enfermedad real de una «fiebre de crecimiento».


