Paso 2
Cómo descubrir nuevas zonas erógenas:
Amplía el mapa del placer de tu cuerpo

Por qué tu cuerpo tiene puntos de placer ocultos:
La neuroplasticidad en acción
Imagina un antiguo mapa del tesoro. Solo muestra las ciudades más grandes y conocidas. Pero entre ellas se extienden vastos espacios en blanco marcados como 'Aquí hay dragones'. La mayoría de las personas teme abandonar los caminos trillados y pasa toda su vida viajando únicamente entre esas ciudades.
Pero tú eres un explorador audaz. Sabes que esos espacios en blanco no esconden dragones, sino tierras inexploradas llenas de maravillas y tesoros. Y así comienzas tu viaje.
El mapa de tu cuerpo se parece mucho a ese antiguo mapa. Tiene unas pocas 'grandes ciudades': las conocidas zonas erógenas. Pero el vasto territorio restante es un enorme espacio en blanco. Apenas sentimos los hombros, las muñecas o los pies salvo que empiecen a doler. Pero ¿y si esos territorios 'olvidados' no son desiertos en absoluto, sino jardines dormidos que esperan ser despertados?


