Según la Ley del Mínimo de Liebig, el sistema vital humano no rinde al nivel de su subsistema más fuerte, sino que queda limitado por el más debilitado. En términos de ingeniería, esto es el paso limitante: el nodo más débil en una cadena que restringe el rendimiento total, independientemente de cuán optimizados estén los demás nodos.
Desde el punto de vista neurobiológico, el descuido crónico de un área vital eleva la carga alostática basal —el desgaste acumulado sobre el eje HPA, la regulación inmune y el sistema nervioso autónomo—. El organismo registra ese desequilibrio como un estrés crónico de baja intensidad, lo que suprime la actividad de la corteza prefrontal y reduce el ancho de banda ejecutivo. Identificar y abordar el factor limitante no es, por tanto, un ejercicio filosófico, sino una operación de triaje en ingeniería de sistemas.