Paso 6
Convierte las tareas cotidianas en un juego estimulante:
el poder del pensamiento divergente

Por qué la creatividad es una habilidad, no un don: cómo entrar en el estado de flujo
Piensa en la palabra "creatividad". ¿Qué imágenes te vienen a la mente? Un artista frente a su caballete, un escritor ante su mesa, un compositor al piano... Estamos condicionados a creer que la creatividad es un territorio reservado a los "genios elegidos", un don especial que o tienes o no tienes.
Para la mayoría de nosotros, el mundo creativo parece un club exclusivo donde no estamos en la lista de invitados. Nos decimos: "Yo no soy creativo; soy solo un directivo, un contable o un padre de familia." Este único pensamiento nos roba una de las experiencias más profundas y satisfactorias que puede vivir un ser humano.
¿Y si la creatividad no depende de lo que haces, sino de cómo lo haces? ¿Y si fuera posible experimentar un auténtico estado creativo mientras preparas la cena, ordenas una habitación o juegas con un niño? En este Paso, vamos a desmantelar el mito de la "élite creativa" y recuperar la inspiración como parte de nuestra vida diaria.


