Paso 1
Por qué nos enamoramos de fantasías y no de personas:
el efecto halo

Cómo funciona el mecanismo de la proyección y la técnica 'Quitarse las gafas de color rosa' para protegerte de la decepción
Recuerda el comienzo de cualquier relación intensa, ya sea una amistad o un romance. La persona parece perfecta. Admiras su inteligencia, su bondad y su sentido del humor. Sientes que por fin has encontrado a 'tu persona', a un alma gemela de verdad.
Pero pasa el tiempo —meses o años— y el velo termina por caer. De repente, empiezas a notar rasgos que aparentemente 'no estaban' antes: no es tan atento como creías, su inteligencia tiene límites y sus bromas comienzan a sacarte de quicio. Sientes decepción, resentimiento y traición. «¡Ha cambiado! ¡No era así!», piensas.
Pero ¿y si en realidad no ha cambiado nada? ¿Y si el problema es que desde el principio no estabas interactuando con un ser humano real, sino con una imagen construida, una proyección mental creada por tu propia imaginación? En este Paso vamos a desmontar la raíz principal de toda decepción en las relaciones: la trampa de 'rellenar los huecos'.


