En la teoría de sistemas dinámicos, el atractor de un sistema es el estado estable hacia el que gravita tras una perturbación. La mente humana mantiene múltiples estados atractores — conjuntos de patrones cognitivos, afectivos y fisiológicos que se autorrefuerzan, sostenidos por la actividad coordinada de la red neuronal por defecto (DMN), el sistema límbico y el sistema nervioso autónomo. Un atractor crónico de 'modo supervivencia' se caracteriza por un cortisol basal elevado, una atención sesgada hacia las amenazas y una codificación predictiva negativa en el modelo generativo prefrontal.
El cambio psicológico permanente no requiere suprimir temporalmente el atractor antiguo, sino reestructurar el paisaje energético del sistema — profundizando la cuenca del atractor objetivo ('modo florecimiento') mientras se eleva la barrera energética alrededor del estado anterior por defecto. Esto se logra mediante la remodelación neuroplástica: la co-activación repetida de los conjuntos neurales del estado objetivo profundiza su cuenca atractora a través de la LTP, mientras que el conjunto antiguo pierde gradualmente fuerza competitiva mediante la depresión a largo plazo (LTD) y la poda sináptica por desuso.
El punto de bifurcación en este marco es el momento en que la cuenca del atractor objetivo se vuelve más profunda que la original — el sistema ahora regresa espontáneamente al estado positivo tras una perturbación, en lugar de volver a la línea base anterior. La felicidad pasa de ser una salida que requiere esfuerzo a convertirse en un objetivo regulador automático, mantenido por los mismos mecanismos homeostáticos que antes defendían el Punto de Ajuste inferior.