Paso 2
Cómo cambiar un carácter 'difícil':
superar la fusión cognitiva

La trampa del 'así soy yo':
por qué confundimos hábitos con personalidad
«Soy muy impulsivo.» «Soy una persona ansiosa por naturaleza.» «Es que soy demasiado sensible.» Usamos estas frases constantemente para definirnos. Suenan como un diagnóstico médico definitivo, un veredicto inapelable. Hablamos de nuestro carácter o nuestra ansiedad igual que hablamos del color de nuestros ojos o de nuestra estatura: como algo innato, biológico e imposible de cambiar.
Esta tendencia a identificarnos con nuestras reacciones emocionales es una de las trampas más sutiles de la mente humana. Cuando dices «soy una persona irascible», no estás simplemente describiendo un hábito. Estás poniendo un signo de igual entre tu emoción y tu identidad: Mi emoción = Mi personalidad.
En el momento en que haces eso, entras en una prisión psicológica. Si realmente «eres así», no puedes hacer nada al respecto. Solo te queda sufrirlo y hacer sufrir a quienes te rodean. En esta lección aprenderás a romper ese falso signo de igual. Empezarás a ver que tus emociones no son lo que eres, sino lo que has aprendido a hacer.


